La mordida es la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores cuando cierra la boca. Cuando esa relación es armónica hablamos de una mordida normal u oclusión correcta; cuando no lo es, aparecen las llamadas maloclusiones, que pueden afectar tanto a la estética como a la función de la boca.
Entender qué tipo de mordida tiene le ayuda a saber por qué su odontólogo puede recomendarle un tratamiento. En P&P Clinic queremos que lo entienda con claridad, así que le explicamos las clases principales de mordida, por qué importan y cómo se corrigen con ortodoncia.
Qué es una mordida normal
En una mordida normal, los dientes superiores cubren ligeramente a los inferiores y todas las piezas encajan de forma equilibrada al cerrar la boca. Esa alineación reparte de manera uniforme las fuerzas al masticar, facilita la higiene y contribuye a una sonrisa armónica.
Cuando esa relación se altera, aparece la maloclusión. No siempre da síntomas evidentes, pero con el tiempo puede favorecer el desgaste irregular de los dientes, dificultar la limpieza o generar tensión en la mandíbula. Por eso conviene valorarla, aunque de momento no le moleste.
Aunque a menudo se percibe como un problema de apariencia, una maloclusión influye en cómo mastica, en cómo reparte las fuerzas al morder y en la facilidad para mantener una buena higiene. Ahí está su verdadera importancia para la salud de la boca.
Tipos de mordida según la clase
La forma más habitual de clasificar la mordida es en tres clases, según la relación entre la arcada superior y la inferior. Es la referencia que utiliza el ortodoncista para orientar el diagnóstico.
Las arcadas encajan en una posición correcta, aunque puede haber apiñamiento o pequeños espacios que conviene alinear.
La arcada superior queda adelantada respecto a la inferior. Es la que se asocia a los dientes que parecen sobresalir.
La arcada inferior queda adelantada respecto a la superior, de modo que los dientes de abajo sobresalen sobre los de arriba.
Otros tipos de mordida frecuentes
Más allá de las tres clases, hay patrones de mordida que reciben un nombre propio porque describen bien lo que ocurre al cerrar la boca. Estos son algunos de los más habituales.
Los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores, lo que puede provocar desgaste de las piezas anteriores.
Al cerrar la boca queda un espacio entre los dientes de arriba y los de abajo, lo que dificulta masticar y morder.
Uno o varios dientes superiores quedan por dentro de los inferiores, lo que puede generar asimetrías si no se trata.
Falta de espacio para que los dientes se coloquen alineados, de modo que se montan unos sobre otros y complican la higiene.

Por qué importa corregir la mordida
Tratar una maloclusión va mucho más allá de mejorar la sonrisa. Una mordida equilibrada repercute directamente en la salud de toda la boca y en su día a día. Estos son los motivos principales.
Una mordida correcta distribuye la presión al masticar y previene el desgaste desigual y las fracturas.
Los dientes bien alineados son más fáciles de limpiar, lo que reduce el riesgo de caries y de enfermedad de las encías.
Una oclusión equilibrada ayuda a evitar tensiones y molestias en la articulación de la mandíbula.
Una buena mordida contribuye a masticar mejor y, en algunos casos, a pronunciar con más claridad.
Algunos tipos de maloclusión, como la mordida abierta, pueden estar relacionados con hábitos de la infancia, como chuparse el dedo. Detectarlos pronto facilita el tratamiento, pero la ortodoncia también corrige la mordida en la edad adulta.
Cómo se corrigen las maloclusiones
La mayoría de los problemas de mordida se tratan con ortodoncia, que mueve los dientes de forma controlada hasta llevarlos a una posición correcta. Según el caso, puede recurrirse a brackets o a alineadores transparentes, y en situaciones concretas puede ser necesario combinar la ortodoncia con otros tratamientos.
Lo importante es que cada maloclusión es distinta y que el tratamiento debe partir de un diagnóstico individual. No hay una solución única que valga para todos: por eso conviene que un odontólogo valore su caso antes de decidir.
¿Cree que su mordida no encaja bien?
En la primera visita valoramos su caso, le explicamos qué tipo de mordida tiene y qué opciones de tratamiento existen, sin compromiso. Reserve su cita y demos el primer paso.
Pedir citaCuándo consultar con el odontólogo
Conviene consultar si nota que sus dientes no encajan bien, si observa un desgaste desigual, si le cuesta masticar o si le preocupa la estética de su sonrisa. También si detecta estos signos en un hijo adolescente, porque una valoración temprana ayuda a planificar mejor el tratamiento.
Si quiere seguir informándose, puede consultar nuestras opciones de ortodoncia, conocer los distintos tipos de brackets o leer más artículos en nuestro blog.
Corregir la mordida no es solo una cuestión estética: una oclusión equilibrada protege sus dientes, facilita la higiene y cuida su mandíbula a largo plazo.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P Clinic


