Si le han recomendado reponer varios dientes que le faltan, es muy probable que le hayan hablado de una prótesis dental removible. Se trata de un aparato que usted puede quitar y poner con facilidad para limpiarlo, y que sustituye una o varias piezas ausentes apoyándose en las encías y, cuando quedan, en los dientes propios.
No es la única solución posible, pero para muchas personas es la más razonable por comodidad, sencillez y coste. En este artículo le explicamos con rigor qué tipos hay, cómo se fabrica a su medida y, sobre todo, cómo cuidarla para que le acompañe muchos años sin molestias.
¿Qué es exactamente una prótesis dental removible?
Una prótesis removible es un dispositivo que repone los dientes ausentes y que usted puede retirar de la boca para su higiene diaria. Consta de unos dientes artificiales montados sobre una base que imita la encía, y se sujeta bien por sí misma (por succión y ajuste), bien mediante pequeños ganchos o retenedores que se apoyan en los dientes que aún conserva.
Se diferencia de la prótesis fija (como una corona, un puente o una rehabilitación sobre implantes) en que no va cementada ni atornillada: se pone y se quita. Esa es su gran ventaja para la limpieza y también lo que la hace más accesible y menos invasiva, ya que en muchos casos no requiere cirugía.
Tipos de prótesis removible
No todas las bocas necesitan lo mismo. Según cuántos dientes falten y qué material se emplee, distinguimos varias opciones. Estas son las más habituales que valoramos en consulta.
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La prótesis removible es la opción menos invasiva y más accesible. Si busca una fijación mayor, existe la posibilidad de anclarla sobre implantes para que no se mueva al hablar o comer. En su primera visita valoramos qué le conviene según su hueso, sus encías y sus prioridades.
¿Cómo se fabrica y se coloca?
La prótesis removible se hace a medida a partir de las características de su boca. No es un proceso doloroso y suele completarse en pocas citas. Este es el recorrido habitual, paso a paso.
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Los primeros días es normal notar la prótesis grande o producir algo más de saliva. Es cuestión de acostumbrarse: leer en voz alta unos minutos al día ayuda a recuperar la pronunciación con naturalidad en muy poco tiempo.
Cuidados: cómo alargar su vida útil
Una prótesis bien cuidada puede durar años en buen estado. La clave está en una higiene constante y en no forzar el material. Le dejamos las pautas esenciales que recomendamos a nuestros pacientes.
Límpiela a diario con un cepillo específico y un jabón neutro o un limpiador para prótesis, evitando pastas abrasivas que la rayan. Retírela por la noche, salvo indicación contraria, y consérvela en un recipiente con agua o solución para que no se deforme. Y mantenga sus revisiones: con el tiempo la encía cambia y conviene reajustarla para que siga encajando bien.
Si en algún momento la prótesis roza, se mueve o se fractura, no intente repararla usted mismo con pegamentos: acuda a la consulta. Un pequeño ajuste a tiempo evita llagas y problemas mayores. Si su caso permite otras soluciones más fijas, podemos comentarle también las fundas o coronas dentales y los implantes dentales.
Una buena prótesis removible no se nota: ni al hablar, ni al sonreír, ni al comer. El secreto está en un ajuste preciso y en revisarla con regularidad.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P ClinicSi está valorando reponer los dientes que le faltan y no sabe qué opción le conviene, lo mejor es un diagnóstico personalizado. Encontrará más guías como esta en nuestro blog.
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