Las muelas del juicio o cordales son las últimas piezas en aparecer, normalmente entre los 17 y los 25 años. Cuando encuentran espacio y salen bien, no dan ningún problema. El conflicto surge cuando no caben, salen inclinadas o quedan retenidas: entonces pueden provocar dolor, infecciones o empujar al resto de dientes.
En esta guía encontrará una visión general y honesta. No sustituye a una valoración clínica: cada caso es distinto y la decisión de extraer o no se toma siempre tras un diagnóstico con radiografía. Si tras leerla le quedan dudas, puede solicitar una primera visita sin compromiso.
Qué son las muelas del juicio
Las muelas del juicio son los terceros molares, situados al final de cada arcada, y son las últimas piezas de la dentadura en salir. Su nombre viene de que aparecen ya en la edad adulta, cuando "se tiene juicio". En total son cuatro: dos arriba y dos abajo.
El problema es que muchas bocas ya no disponen de sitio para ellas. Cuando no hay espacio suficiente, la muela puede salir solo en parte, quedar inclinada o permanecer retenida dentro del hueso o la encía. Es entonces cuando conviene valorar si merece la pena conservarla o extraerla.
No hay que extraer una muela del juicio solo por el hecho de tenerla. Extraemos cuando da problemas o cuando la radiografía nos dice que va a darlos; si no, la mantenemos bajo control.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P ClinicUna muela del juicio que ha salido bien, se limpia con normalidad y no molesta no tiene por qué extraerse. La cirugía se reserva para los casos en los que causa o va a causar problemas.
Cuándo hay que extraer la muela del juicio
La extracción de una muela del juicio se plantea cuando la pieza da problemas o cuando la exploración anticipa que los dará. Estas son las situaciones más frecuentes:
Ante un dolor intenso o una infección aguda conviene no esperar. Puede consultarnos en la consulta de urgencias dentales para valorar la zona y calmar las molestias antes de decidir el tratamiento.
Cuanto antes se valora una muela del juicio con problemas, más sencilla suele ser la extracción. Con la edad, las raíces se afianzan y la cirugía puede complicarse.
Cuándo no hace falta extraerla
No toda muela del juicio debe quitarse. Si la pieza ha salido bien, cumple una función en la mordida y se puede higienizar con normalidad, lo razonable es conservarla y revisarla en los controles periódicos.
Tampoco se opera "por si acaso". Cuando la radiografía muestra una muela estable, sin infección ni riesgo para las piezas vecinas, la mejor opción suele ser mantenerla bajo observación. Extraer una muela sana e íntegra no aporta beneficio y sí supone una cirugía innecesaria.

Cómo es la extracción, paso a paso
Aunque cada caso varía, la extracción de una muela del juicio suele seguir estas cuatro etapas:
Valoración con radiografía
Exploramos la boca y hacemos una radiografía para ver la posición de la muela, sus raíces y su relación con las piezas y estructuras vecinas.
Anestesia local
Se anestesia la zona con anestesia local para que no sienta dolor durante la intervención. Es un procedimiento ambulatorio, sin ingreso.
Extracción
Se retira la muela con la técnica adecuada a su posición. Cuando está retenida o inclinada, la operación de la muela del juicio se realiza mediante una pequeña cirugía.
Postoperatorio
Le damos las pautas de reposo, frío y alimentación, junto con la medicación necesaria, y programamos una revisión para comprobar que todo cicatriza bien.
La mayoría de pacientes retoma su rutina en dos o tres días. Para más detalle sobre la cirugía puede consultar la página de la operación de la muela del juicio o, si se trata de otro diente, la de extracción dental.
Las primeras 24 horas son clave: aplique frío por fuera, evite enjuagues fuertes y coma alimentos blandos y templados. Así reducirá la inflamación y ayudará a la cicatrización.
¿Le molesta la muela del juicio?
Valoramos la posición de la muela con una radiografía, le explicamos si conviene extraerla y le indicamos cómo sería el proceso, sin compromiso.
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