Si su dentista le ha comentado que le "falta un diente de nacimiento", probablemente le esté hablando de una agenesia dental. El término suena técnico, pero describe algo concreto: uno o varios dientes nunca llegaron a formarse porque el germen dentario que debía darles origen no se desarrolló. No es que el diente se haya perdido ni que esté retenido dentro del hueso, es que sencillamente no existe.
¿Qué es exactamente la agenesia dental?
La agenesia dental es la ausencia congénita de uno o más dientes por falta de desarrollo del germen dentario durante la formación de la dentición. Es una de las anomalías del desarrollo dental más frecuentes y suele detectarse en la infancia o la adolescencia, cuando se observa que un diente definitivo no aparece pese a que ya debería haber salido. En muchos adultos pasa desapercibida durante años hasta que una radiografía la revela.
Según cuántas piezas falten, se distinguen tres grados. La hipodoncia es la ausencia de entre uno y seis dientes, la forma más común. La oligodoncia es la ausencia de más de seis dientes. Y la anodoncia, muy poco frecuente, es la ausencia total de piezas dentales. En la mayoría de los casos que vemos en consulta hablamos de hipodoncia de una o dos piezas.
¿Por qué ocurre? Las causas
La causa principal es genética. La formación de cada diente depende de una secuencia de señales entre distintos genes, y ciertas variantes hereditarias interrumpen ese proceso en piezas concretas. Por eso la agenesia tiende a repetirse dentro de una misma familia: no es raro que quien la presenta tenga un progenitor o un hermano en la misma situación.
Además del componente hereditario, existen factores del entorno que pueden influir durante el desarrollo del germen dentario, como determinadas infecciones o alteraciones en el embarazo, así como síndromes que se acompañan de ausencias dentales múltiples. Aun así, en la práctica la inmensa mayoría de las agenesias que atendemos son aisladas y de base genética, sin ninguna enfermedad asociada.
La agenesia no es una enfermedad ni algo que usted haya hecho mal. Es una variación del desarrollo con la que se nace. Lo importante no es el porqué, sino planificar a tiempo cómo reponer el espacio para que la mordida y la estética no se resientan con los años.
¿Qué dientes se ven más afectados?
La agenesia no afecta por igual a toda la boca: se concentra en unas pocas piezas. Por orden de frecuencia (dejando aparte los cordales, cuya ausencia es tan común que a menudo ni se considera un problema), estas son las más habituales.
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Por qué conviene no dejarlo pasar
Cuando falta un diente y su hueco no se trata, los dientes vecinos tienden a inclinarse hacia el espacio y el diente antagonista puede sobreerupcionar buscando contacto. Con el tiempo esto complica la mordida, dificulta la higiene y puede reducir el hueso de la zona, lo que hace más difícil cualquier solución futura. Planificar pronto siempre amplía las opciones.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico es sencillo y se basa en la radiografía. Una ortopantomografía (la radiografía panorámica de toda la boca) permite comprobar si el germen del diente existe o no y valorar el estado del hueso y de las piezas vecinas. En la infancia, el seguimiento del recambio dental permite sospecharla precozmente cuando un definitivo no aparece en su momento.

Soluciones: cómo se recupera el diente que falta
No hay un único tratamiento válido para todos. La solución depende de qué diente falte, de cuánto espacio haya, de la edad y de la mordida de cada persona. Estas son las tres vías principales, que muchas veces se combinan entre sí.
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En niños y adolescentes con agenesia a menudo se coloca un mantenedor de espacio para conservar el hueco del diente que falta hasta que llegue el momento adecuado de reponerlo. Así se evita que las piezas vecinas se desplacen y se preservan las opciones de tratamiento definitivo.
¿Cuándo es el mejor momento para tratarla?
En general, las soluciones definitivas con implante se plantean cuando el crecimiento facial ha finalizado, para que la pieza repuesta acompañe al resto de la boca. Hasta entonces, el objetivo es vigilar el espacio y planificar. Por eso la valoración temprana es tan útil: no siempre implica tratar de inmediato, pero sí decidir la mejor estrategia a tiempo.
La agenesia no se cura, pero el diente que falta sí se puede reponer. Con un buen diagnóstico y un plan a medida, el resultado es una sonrisa funcional y natural.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P ClinicSi sospecha que a usted o a un familiar le falta algún diente de nacimiento, lo primero es un diagnóstico claro con una radiografía y una valoración de la mordida. A partir de ahí podemos explicarle qué opciones tiene sentido plantear en su caso concreto. Encontrará más guías como esta en nuestro blog.
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