El mal aliento, cuyo nombre médico es halitosis, es uno de los problemas que más incomodidad genera en las relaciones personales. Lo más frustrante es que muchas veces pasa desapercibido para quien lo tiene y, en cambio, resulta evidente para las personas de su alrededor. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tiene una causa concreta y una solución sencilla.
A continuación le explicamos cómo puede saber si tiene mal aliento, cuáles son sus causas más habituales y qué hábitos le ayudarán a mantener un aliento fresco. Una buena higiene dental es, casi siempre, el punto de partida.
¿Por qué aparece el mal aliento?
La halitosis es un olor desagradable que se origina, en la gran mayoría de los casos, dentro de la propia boca. La razón principal son las bacterias que se acumulan sobre los dientes, entre ellos y, muy especialmente, en la superficie de la lengua. Estas bacterias descomponen los restos de comida y liberan compuestos de olor intenso.
Existen causas puntuales y causas persistentes. Entre las primeras están ciertos alimentos, el ayuno prolongado o el clásico aliento matinal al despertar. Entre las segundas destacan los problemas dentales como las caries o las enfermedades de las encías, la boca seca, el tabaco y algunas infecciones de nariz o garganta.
Si el mal olor persiste a pesar de mantener una buena higiene, no lo disimule con caramelos o chicles de forma indefinida. Conviene que un profesional valore la causa, ya que puede haber caries, sarro o una enfermedad de las encías detrás.
Cómo saber si tiene mal aliento
Detectar el propio aliento no es fácil, porque nuestro olfato se acostumbra a él. Aun así, hay varias formas discretas de comprobarlo por sí mismo antes de acudir a la consulta.
Cúbrase la nariz y la boca con las manos formando un cuenco y exhale despacio. Es un método aproximado, pero le da una primera pista.
Un familiar o una persona cercana es quien mejor puede confirmárselo con sinceridad. Es la forma más fiable.
Si la parte posterior de la lengua está cubierta por una capa blanquecina o amarillenta, es una señal de acumulación bacteriana.
Pase un bastoncillo por la zona más profunda de la lengua, deje secar unos segundos y huélalo: esa zona concentra buena parte de las bacterias.

Tipos de halitosis
No todo el mal aliento es igual, y distinguir de qué tipo se trata ayuda a saber cómo abordarlo.
Halitosis transitoria
Es la más común y responde a factores pasajeros: el aliento al despertar, determinados alimentos como el ajo o la cebolla, o pasar muchas horas sin comer. Suele desaparecer con un buen cepillado, un enjuague y una correcta hidratación. No debe preocuparle.
Halitosis persistente
Es la que se mantiene a lo largo del día y no cede con la higiene habitual. Suele indicar un problema de fondo, como caries, acumulación de sarro o una enfermedad de las encías. En estos casos le recomendamos acudir a la consulta para identificar y tratar la causa.
La lengua es el principal reservorio de las bacterias responsables del mal aliento. Limpiar su superficie con un limpiador lingual o con el propio cepillo puede reducir el olor de forma muy notable.
Qué hacer para evitar el mal aliento
En la mayoría de los casos, unas rutinas sencillas y constantes bastan para mantener el aliento fresco. Estas son las medidas más eficaces:
Cuide su higiene bucal
Cepíllese los dientes después de las comidas y use hilo dental a diario para eliminar los restos que se acumulan entre los dientes.
Limpie la lengua
Incluya la limpieza de la lengua en su rutina, con un cepillo o un limpiador lingual, prestando atención a la zona posterior.
Enjuáguese la boca
Un colutorio ayuda a arrastrar restos y a controlar las bacterias, como complemento del cepillado y el hilo dental.
Beba agua y revise su dieta
Mantener la boca hidratada evita la sequedad, y cuidar la alimentación reduce los alimentos que favorecen el mal olor.
A todo ello conviene sumar un factor decisivo: dejar el tabaco, que reseca la boca y aporta su propio olor, y acudir a revisiones periódicas. En estas visitas se detectan a tiempo caries o problemas de encías que, de otro modo, mantendrían el mal aliento por mucho que usted se cepille.
Cuando un paciente me consulta por mal aliento, lo primero que reviso es la lengua y las encías. En la mayoría de los casos el origen está ahí, y basta con corregir la higiene y tratar la causa para que el problema desaparezca.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P ClinicSi a pesar de cuidar su higiene el mal aliento no remite, no lo interprete como algo inevitable. En P&P Clinic valoramos su caso, identificamos el origen y le explicamos cómo resolverlo. Puede consultar más contenidos de salud bucodental en nuestro blog o informarse sobre tratamientos como la endodoncia cuando el problema procede de una caries profunda.
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