Seguro que alguna vez ha notado una pequeña llaga en el interior del labio o de la mejilla que le molesta al comer o al cepillarse. Esas lesiones se llaman aftas bucales y son una de las molestias más frecuentes de la boca. Son úlceras superficiales, casi siempre inofensivas, pero lo bastante dolorosas como para amargar una comida.
La buena noticia es que la mayoría se curan solas en una o dos semanas, y mientras tanto hay mucho que puede hacer para aliviarlas. En P&P Clinic le explicamos cómo tratarlas en casa y, sobre todo, cuándo una llaga deja de ser algo banal y conviene que la revisemos.
¿Qué son las llagas o aftas bucales?
Las aftas son pequeñas úlceras que aparecen en la mucosa de la boca: la cara interna de los labios y las mejillas, la lengua o la base de las encías. Suelen tener forma redondeada, un centro blanquecino o amarillento y un borde rojizo. No son contagiosas y no deben confundirse con el herpes labial, que aparece en el exterior del labio.
No todas las aftas son iguales. Conocer el tipo ayuda a entender cuánto pueden durar y cuándo conviene consultar.
Las más comunes. Miden pocos milímetros y curan solas en una o dos semanas sin dejar marca.
Más grandes y profundas, resultan más dolorosas y pueden tardar varias semanas en cerrar.
Aparecen en grupos de varias lesiones pequeñas y tienden a repetirse en brotes.
¿Por qué salen las aftas bucales?
La causa exacta de las aftas no siempre está clara, pero sí conocemos los factores que las desencadenan con más frecuencia. En muchas ocasiones es una combinación de varios, y por eso a veces aparecen sin un motivo evidente.
Morderse la mejilla, un cepillado brusco o el roce de una prótesis pueden abrir una llaga.
Las épocas de estrés o de bajada de defensas favorecen la aparición de brotes.
La falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 y los cambios hormonales se asocian a las aftas.
Los cítricos, el picante o algunos productos dentales pueden irritar la mucosa en personas sensibles.
Es una confusión muy habitual. El afta sale dentro de la boca, no es contagiosa y se relaciona con el estrés o pequeñas heridas. El herpes labial aparece por fuera del labio, forma ampollas y sí es contagioso. Distinguirlos ayuda a tratarlos bien; si tiene dudas, en consulta se lo aclaramos.

Cómo aliviar el dolor y acelerar la curación
Aunque las aftas terminan curándose solas, no hay por qué resignarse a la molestia. Con unos cuidados sencillos puede reducir el dolor y ayudar a que cierren antes. Estos son los pasos que solemos recomendar.
Enjuagues con agua y sal
Disuelva una cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y enjuáguese unos segundos varias veces al día.
Evite lo que irrita
Deje de lado los alimentos ácidos, picantes, muy calientes o crujientes mientras dura la lesión.
Use geles específicos
Existen geles y enjuagues de farmacia que forman una capa protectora y calman el dolor sobre la llaga.
Cuide la higiene
Cepíllese con suavidad y con un cepillo blando para no rozar la zona y evitar que se infecte.
Aplicar un poco de frío sobre la zona, como un cubito de hielo envuelto, ayuda a calmar el dolor y a reducir la inflamación de un afta reciente. Es un truco sencillo y muy útil en las primeras horas, cuando la molestia suele ser más intensa.
Cómo prevenir que vuelvan a salir
Si las aftas le aparecen a menudo, merece la pena cuidar los factores que las desencadenan. No siempre se pueden evitar del todo, pero estos hábitos reducen la frecuencia de los brotes.
Cepíllese después de las comidas y use hilo dental, siempre sin agredir la mucosa.
Una dieta equilibrada evita déficits de hierro y vitaminas que favorecen las aftas.
Descansar bien y reducir el estrés ayuda a mantener las defensas y a espaciar los brotes.
Si una prótesis o un diente astillado le roza, conviene que lo ajustemos para evitar heridas.
¿Le salen llagas con frecuencia?
Si las aftas le aparecen a menudo o no terminan de curar, conviene revisarlo. En la primera visita valoramos su caso y le explicamos cómo cuidar su boca. Reserve su cita sin compromiso.
Pedir cita¿Cuándo debe consultar al dentista?
La mayoría de las aftas no requieren tratamiento y desaparecen solas. Sin embargo, hay señales que no conviene pasar por alto. Acuda a la consulta si una llaga no cura en dos o tres semanas, si es especialmente grande o dolorosa, si le salen muy a menudo o si aparecen varias a la vez de forma repetida.
En esos casos preferimos verla para descartar otras causas y orientarle. Recuerde que estos consejos no sustituyen a una valoración profesional. En P&P Clinic revisamos su boca y le ayudamos a cuidarla; puede reservar su primera visita gratuita o seguir informándose en nuestro blog y en la sección de higiene dental.
Un afta ocasional es normal y se cura sola. Cuando aparece de forma repetida o no cicatriza, la boca le está pidiendo una revisión.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P Clinic


