El piercing es una práctica muy común en la que se inserta una pieza de metal en una perforación de la piel. Un elemento decorativo que, en algunas ocasiones, puede causar diversas reacciones en cada persona. En esta ocasión, vamos a conocer cómo se puede quitar un bulto de alrededor de un piercing.

Cómo quitar un bulto de alrededor de un piercing

Una vez que te has colocado un piercing, es muy importante llevar a cabo una serie de medidas de higiene adecuadas. Ni que decir tiene que es muy recomendable también que elijas un piercer profesional y experimentado para la colocación del piercing. De esta manera, lograrás minimizar riesgos y complicaciones posteriores.

Por qué se produce un bulto alrededor del piercing

Un bulto alrededor del piercing es una reacción común que puede ocurrir después de perforar la piel. La principal causa de aparición es la inflamación, provocada por una irritación excesiva de la zona perforada, una infección o una reacción alérgica al propio piercing. La inflamación es más bien una respuesta natural del cuerpo y puede causar dolor, enrojecimiento y protuberancia alrededor del piercing.

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Hay alguna forma de prevenirlo

A pesar de tratarse de un problema común, hay diversas formas con las que puedes prevenir la aparición de un bulto alrededor del piercing.

 

En primer lugar, es muy importante que el piercing lo coloque un profesional especializado. Además, será este profesional quien recomendará a la persona las medidas de higiene más adecuadas para evitar infecciones. Entre ellas, será fundamental limpiar la zona alrededor del piercing con una solución salina varias veces al día.

 

Por otro lado, es muy recomendable evitar tocar o mover el piercing de forma innecesaria, ya que esto puede irritar el tejido y provocar la formación del bulto. Lo mejor en estos casos será usar ropa holgada para que no se roce con el piercing.

 

Por último, tendrás que evitar usar piercings que sean demasiado ajustados o pesados para la piel. Si vas a colocar el piercing en una zona en la que se moverá mucho (lengua o labios), es mejor llevar un piercing pequeño y ligero.

Tratamiento de cicatrices hipertróficas

Una cicatriz hipertrófica es una condición que se produce como resultado de una lesión en la piel. La cicatriz suele tener una apariencia elevada y gruesa y tiene color rojo o rosa.

 

El tratamiento más común para una cicatriz de este tipo es la aplicación de cremas o geles tópicos que contengan ingredientes como silicona o vitamina E. Estos elementos ayudan a reducir la cicatriz con el paso del tiempo.

 

No obstante, también podemos emplear terapia con láser, inyecciones de esteroides e incluso realizar una cirugía. La terapia con láser, por ejemplo, utiliza la luz para eliminar capas de la piel y reducir la apariencia de la cicatriz. Las inyecciones con esteroides, por su parte, disminuyen la inflamación y el enrojecimiento de la cicatriz.

 

La cirugía es el último recurso para las cicatrices hipertróficas grandes o dolorosas. Durante la intervención, lo que hacemos es eliminar el tejido cicatricial y suturar la piel para reducir la cicatriz.

 

Si quieres saber más sobre este tipo de cicatrices, en 2021 se publicó el estudio Cicatrices hipertróficas y queloides en las Actas Dermo – Sifiliográficas. Un artículo en el que se diferencian las cicatrices hipertróficas de los queloides y se habla sobre sus factores de riesgo y las opciones de tratamiento disponibles en la actualidad.

¿Cómo diferenciar una infección de un queloide?

Una infección es una respuesta del cuerpo a la invasión de microorganismos nocivos (bacterias o virus). Los síntomas más habituales de una infección son dolor, enrojecimiento, hinchazón y fiebre.

 

El queloide, por su parte, es una cicatrización anormal del tejido después de una lesión en la piel. Los queloides suelen ser más grandes y elevados que las cicatrices normales y tienen una textura irregular y dura. En este caso, no hay dolor ni inflamación.

 

A la hora de diferenciar una infección de un queloide, tenemos que prestar especial atención a los síntomas. Si hay dolor, enrojecimiento, hinchazón y fiebre, lo más probable es que estemos ante una infección. Pero si hay una cicatriz elevada y dura sin dolor ni inflamación, se trata de un queloide.

¿Debo quitarme el piercing?

Si tienes un bulto alrededor del piercing, lo más recomendable será siempre acudir a un profesional para que lo examine y determine la causa del problema. En algunos casos, el bulto será solo una reacción normal del cuerpo al piercing y no necesitarás de tratamiento médico.

 

Sin embargo, hay situaciones en las que el bulto puede ser síntoma de una infección, una inflamación más grave o una reacción alérgica. Sea cual sea tu caso, procura no tocar el bulto y mantener siempre la zona limpia y seca. Nunca te quites el piercing por tu cuenta sin antes consultar con un especialista.

¿Debería acudir al médico?

En los casos de aparición de un bulto alrededor del piercing, sí te recomendamos que acudas a un médico para diagnosticar la causa del bulto y elegir el tratamiento más adecuado.

 

Ten en cuenta que, como venimos comentando, el bulto puede ser el resultado de una infección, una reacción alérgica o una acumulación de tejido cicatricial. Cada uno de estos problemas requiere de un tratamiento médico diferente. Por tanto, es muy importante que te pueda examinar un profesional médico.

Curetajes bucales

Además, si no se trata de forma óptima el bulto puede empeorar y causar complicaciones adicionales.

Secreto para mantener tu piercing sano

Lo mejor para mantener tu piercing sano es limpiar el piercing y la zona a diario con una solución salina (puedes mezclar una cucharadita de sal en un vaso de agua tibia). Además, debes evitar tocar el piercing con las manos sucias y no girar el pendiente, ya que puede dañar el tejido y alargar el proceso de curación.

 

Durante este último proceso, procura no nadar en piscinas públicas y, en la medida de lo posible, limita el uso de ropa ajustada para no irritar el piercing y toda la zona.

 

Si te acabas de colocar un piercing y quieres conocer todo lo necesario para su cuidado, la editorial Ediciones B publicó en 2021 el libro Piercings: guía completa sobre cuidados y consejos para mantenerlos saludables. Un libro en el que descubrirás los diferentes tipos de piercings que hay y las mejores recomendaciones y cuidados para tenerlo siempre sano.

Es imprescindible prestar atención los días posteriores a hacerte un piercing

Una vez te hayas puesto un piercing, es importante que prestes atención a la zona para asegurarte de que el proceso de curación progresa de forma óptima.

 

Para ello, nada mejor que limpiar la zona a diario con una solución salina y aplicar una crema antibiótica suave para ayudar a reducir la inflamación. A su vez, es muy importante que no toques el piercing con las manos sucias o lo manipules demasiado, ya que puedes causar una irritación o una infección.

 

Si aparece enrojecimiento, dolor o pus alrededor del piercing, debes buscar atención médica. Por lo general, estos síntomas dan muestra de que tienes una infección en la zona. En todos los casos, deberás seguir las indicaciones de tu piercer.