Una extracción dental es el procedimiento por el que se retira una pieza de la boca, ya sea porque está muy dañada, por una infección en la raíz o por falta de espacio. Aunque hoy es una intervención habitual y controlada, lo que usted haga en las horas y días siguientes influye de manera directa en la rapidez y la seguridad de su recuperación.
En esta guía le explicamos los cuidados que debe seguir tras una extracción: cómo proteger el coágulo, qué comer, qué hábitos evitar y, sobre todo, cuándo conviene volver a consultar. Seguir estas indicaciones le ayudará a prevenir complicaciones.
El coágulo: por qué es tan importante
Después de retirar el diente, en el hueco que queda (el alveolo) se forma un coágulo de sangre. Ese coágulo es la clave de toda la recuperación: protege el hueso y las terminaciones nerviosas y sirve de base para que la herida cicatrice. Si se desprende antes de tiempo, la zona queda expuesta y puede aparecer un dolor intenso.
Por eso, durante las primeras 24 horas, el objetivo principal es no molestar ese coágulo. Evite enjuagarse con fuerza, escupir, succionar con pajita o tocar la herida con la lengua o los dedos. Muerda con suavidad la gasa que se le coloque el tiempo que le indiquen para favorecer que el sangrado se detenga.
Durante las primeras 24 horas conviene no hacer enjuagues ni escupir, porque el movimiento puede desprender el coágulo. A partir del día siguiente, los enjuagues suaves con agua tibia y sal ayudan a mantener limpia la zona.
Cuidados durante las primeras 24 horas
Las primeras horas son las más delicadas. Estas medidas le ayudarán a controlar el sangrado, la inflamación y el dolor:
Descanse y evite el esfuerzo físico. Mantenga la cabeza algo elevada, también al dormir, para reducir la inflamación.
Aplique frío sobre la mejilla, nunca directamente sobre la piel, durante unos 20 minutos cada hora. Disminuye la hinchazón y alivia el dolor.
Tome los analgésicos según las indicaciones que se le hayan dado. No los sustituya ni ajuste la dosis por su cuenta.
No se enjuague ni escupa el primer día, para proteger el coágulo recién formado.
Qué comer tras la extracción
La alimentación también forma parte de los cuidados. Durante las primeras 24 horas conviene evitar los alimentos sólidos y optar por una dieta líquida y blanda, fresca o templada: zumos naturales, batidos, caldos y sopas frías. El calor excesivo puede favorecer el sangrado.
Pasado el primer día, puede incorporar alimentos blandos como purés, yogures, huevo revuelto o pescado suave. Evite durante unos días los alimentos duros, crujientes, picantes o muy ácidos, que pueden irritar la zona o desprender el coágulo. Mastique siempre por el lado contrario a la extracción.

Higiene y hábitos que debe evitar
Mantener la boca limpia es importante, pero con cuidado. Los primeros días, cepille el resto de los dientes con suavidad evitando la zona de la extracción; después, podrá limpiarla poco a poco con un cepillo de cerdas suaves. Hay dos hábitos que conviene suprimir por completo durante la recuperación:
No fume
El tabaco reduce el riego sanguíneo, retrasa la cicatrización y, al succionar, puede desprender el coágulo. Es uno de los principales factores de complicación.
No beba alcohol
El alcohol interfiere en la curación y puede interaccionar con la medicación pautada.
Enjuagues suaves desde el segundo día
Tras las primeras 24 horas, enjuague con agua tibia y sal sin fuerza, para mantener la zona limpia.
Evite el esfuerzo físico
Deje el ejercicio intenso durante las primeras 48 horas para no reactivar el sangrado.
Fumar tras una extracción no solo aporta sustancias que dificultan la cicatrización: el propio gesto de succionar puede arrancar el coágulo protector. Es uno de los motivos más frecuentes de dolor intenso en los días posteriores.
Cuándo debe preocuparse
Es normal notar algo de molestia, inflamación y un ligero sangrado las primeras horas, y que todo ello vaya disminuyendo día a día. Lo que no es esperable es que el dolor aumente a partir del segundo o tercer día, cuando debería estar mejorando: puede indicar que el coágulo se ha perdido y que la zona se ha inflamado.
Le recomendamos contactar con su clínica si aparece un dolor intenso que no cede con la medicación, un sangrado abundante que no se detiene, fiebre, inflamación creciente o mal sabor y mal olor persistentes. Ante la duda, es preferible que valoremos la zona antes que esperar. Puede conocer más sobre este procedimiento en nuestra página de extracción dental.
A mis pacientes les repito siempre lo mismo: si el dolor, en vez de bajar, sube a partir del tercer día, no hay que aguantarlo. Casi siempre tiene solución sencilla si se trata a tiempo, y el alivio suele ser muy rápido.
Dra. Patricia Palma · Dirección médica de P&P ClinicSeguir estas recomendaciones y las indicaciones concretas que le entreguemos hará que su recuperación sea más rápida y cómoda. En P&P Clinic realizamos las revisiones necesarias para comprobar que todo cicatriza bien. Encontrará más contenidos de salud bucodental en nuestro blog.
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